Política de drogas y juventudes: nada que celebrar

Originalmente publicado en https://jonasartre.wordpress.com/

Emergencia de las juventudes en México

El pasado doce de agosto como desde 1999 se conmemoró el Día Internacional de la Juventud. Una de las 15 esferas prioritarias de acción que la Asamblea General de las Naciones Unidas incluyó como eje fue una atención especial: al uso indebido de drogas.

En este sentido y 18 años después de esta iniciativa de la ONU, la Ciudad de México impulsa una serie de actividades donde convergen instituciones oficiales, profesionales y sociedad civil dentro de la semana de las juventudes con distintos eventos, dentro de ellos el que se celebró el 21 de agosto donde se presentó el informe del Observatorio de los Derechos Juveniles en su especialidad de política de drogas.

En este orden de ideas, el objetivo del presente texto es recopilar lo escrito y explorar los costos sociales que el combate al mercado al menudeo de drogas ilícitas ha generado en la Ciudad de México, así como encontrar su relación con la criminalización y vulnerabilidad de las juventudes.

news-divine-18702-18857News Divine Gustavo A. Madero

Foto: nosotrosdiario.com.mx

¿Por qué un problema de violencia estructural impacta en el campo del mercado de las drogas ilícitas en su modalidad de venta al menudeo? ¿Por qué el actual sistema afecta a los vendedores y a sus usuarios? (ya que para ambos casos suelen ser en su mayoría jóvenes).[1] Los cual los coloca en una situación de desventaja y vulnerabilidad al ser los eslabones más débiles de la cadena del tráfico. ¿Cómo abonar a la deconstrucción de clichés y lugares comunes sobre las nociones que existen entrono a las juventudes como criminales y victimarios? ¿Cómo insertar la noción de víctimas de un sistema que los ha desfavorecido sin justificar atrocidades? [2]

Planteo entonces el concepto de <<emergencia>> en dos sentidos; el primero de forma literal y es que resulta alarmante el aumento de homicidios entre jóvenes, y el segundo como emergencia en el sentido de “emerger” y salir a flote, en un contexto poco favorecedor.[3]

Es notable la carga ideológica negativa que se ha delegado a las sustancias psicoactivas en nuestra cultura jurídica en el último siglo. La ciudad no es ajena y si consultamos las estadísticas de detenciones policiales que refieren a la posesión y consumo, las políticas cero tolerancia implementadas por el gobierno de Andrés Manuel López Obrador demuestran que las detenciones en la ciudad recorrieron una trayectoria de ascendencia, desde el año 2002 hasta bien entrada la administración de Marcelo Ebrard, siendo su pico más alto el año 2010. La disminución es probable que se deba a la implementación en 2012 de las reformas al Código Federal de Procedimientos Penales, al Código Penal y a la Ley General de Salud, denominada “ley contra narcomenudeo”, donde los delitos concurrentes por operaciones comerciales con drogas ilícitas dieron paso a la implementacion de dichas medidas, y donde se estipuló una tabla de dosis mínimas para la portación de uso inmediato, transfiriendo la responsabilidad de su persecución del fuero federal al fuero local.

Se estableció entonces que hasta cierta cantidad (5g marihuana, 0.5g cocaína, etc) se consideraría una operación menor de tráfico llamada narcomenudeo, y hasta mil veces narcotráfico. De manera paralela se incluyeron en las reformas los conceptos de consumidor, narcomenudista, farmacodependiente y narcotráfico.

tumblr_lyu1lp52Af1rnx2s1o1_500Fuente: Inacipe

La llamada guerra de seis años[4] o guerra contra las drogas mexicana que comprende la administración pública entre los años 2006-2012,[5] fomentó la necesaria revisión de los llamados delitos contra la salud y los integró en una esfera de mayor trascendencia en términos de política de seguridad.

El indudable fracaso en sus objetivos —cómo alejar a los niños de las drogas y brindar seguridad— terminó violando derechos humanos, y concurriendo en supuestos costos constitucionales[6] que afectaron gravemente el tejido social y las relaciones regionales[7]. Se fomentó el abuso y la corrupción así como una clara estigmatización de la juventud, delegando y justificando una gran carga represiva del sistema mexicano punitivo de seguridad.

En el año 2012 por ejemplo, el 52% de los detenidos en la ciudad de México fueron jóvenes (menores). Es probable que los agentes de seguridad hayan encontrado en este grupo de edad el “chivo expiatorio” para justificar estadísticas así como para concurrir en “extorsiones” fáciles de obtener y difíciles de registrar estadísticamente, pues si bien los datos disponibles corresponden al rubro de “detenidos”, existe una cifra negra de los sujetos no presentados que suelen ser detenidos en la calle con el alegato de la posesión de drogas y donde no se les levantó averiguación previa ni se llevó registro alguno. [8]

 

Detenidos por delitos contra la salud[9]

Ciudad de México 2007-2012

2007 2008 2009 2010 2011 2012 Total-Sexenio
Total 6.365 7.986 10.258 11.154 7.463 2.887 46.113
Jóvenes 3.098 2.842 4.807 5.205 3.251 1.517 20.270
Proporción 48.6 35.6 45.7 46.7 43,6 52.6 44.9

Fuente: Procuraduría General de la República 2012 En (Zamudio:2013)

La perspectiva de los soldados del “otro ejército” de la “guerra contra las drogas” no ha sido contada, pues en su mayoría los homicidios resultados de esta lucha fueron jóvenes, algunos victimarios y otros más víctimas circunstanciales.[10] En pocas ocasiones se recuerdan sus memorias y se humanizaban sus contextos pues continuamente se estigmatizaba su condición como vendedores de sustancias ilícitas y se olvidaba que muy probablemente pertenecían a un sector poco favorecido de la sociedad.[11]

Las personas jóvenes que usan drogas por su parte son presa de los universos violentos que envuelven el devenir histórico, donde el uso es estigmatizado y criminalizado, y el mercado ofrece incertidumbre y peligro. La forma de operar de ciertos mercados de drogas ilícitas y ciertas condiciones estructurales fomentan que los jóvenes permanezcan en sus comunidades como sujetos desocupados, insertados en economías informales y con pocas oportunidades de desarrollo. [12]

Este panorama podría fomentar que puedan acercarse a las redes del tráfico ilícito para aprovisionarse, socializar, e incluso comercializar. En algunas ocasiones y contrario a lo que se suele pensar, los vendedores de drogas a nivel local suelen tener relaciones comunitarias dentro de sus zonas de operación[13], siendo este factor un detonante para su diseminación.

En el Distrito Federal cuando menos, la incursión de los grandes grupos de traficantes en el mercado local implicó un recrudecimiento en las tensiones entre grupos de vendedores. Hasta mediados del año dos mil los grandes grupos de traficantes utilizaban de paso la ciudad de México aunque también hay indicios históricos que sugieren una existencia de zonas de “influencia”[14]. En términos generales la operación del mercado local de drogas ilícitas era llevada a cabo por bandas locales que se encargaban de la distribución al menudeo. De acuerdo con los datos disponibles el mayor número de personas son consignadas por posesión simple y no por comercio. Esto puede indicar que se están procesando a usuarios de drogas ilegales más que a narcomenudistas violentos.

597251Fuente:El Sol de México

La penalización de los delitos contra la salud en su tipificación de narcomenudeo constituye una denominación jurídica que suele ser interpretada según la discrecionalidad del juez de control antes por el ministerio público. El narcomenudeo[15] se entiende como el comercio de drogas ilícitas a pequeña escala; por lo general suelen ser redes organizadas por el parentesco y son parte de los últimos eslabones del mercado de drogas ilícitas.[16] Debido a que el campo del trafico de drogas es una actividad informal, potencia el desapego a las instituciones, es paralela o fomenta cierta criminalidad y disemina la corrupción, pues sin la colusión con las autoridades no seria posible llevar a cabo estas relaciones comerciales. Por lo tanto entender y explicar las dinámicas de las distintas juventudes, y cómo se acercan al fenómeno del mercado de las drogas, es necesario y urgente.

screen-shot-2013-09-25-at-5-21-29-pmFuente: Diario La Razón

La política de drogas en la ciudad representa un reto estructural para las instituciones de salud, seguridad y justicia, pues si bien la serie de leyes, reglamentos y normatividades propugnan e incluyen las formas en que el estado debe actuar frente al uso y control de sustancias psicoactivas, deja mucho que desear pues no existe actualmente un aparato que articule de manera operativa a todos estos órganos de gobierno.

Recomendaciones

En México es casi imposible, incluso una falacia, intentar eliminar la relación que la seguridad pública debe mantener con la persecución del tráfico ilícito. Sin embargo una reforma a los protocolos policiales establecidos, y la creación de uno solo sobre cannabis con enfoque de juventud y género, fomentaría una despenalización efectiva de la posesión y el consumo. Es necesario construir una política pública que beneficie a esta capa de la sociedad. Aplicar prioridad cero a la posesión de cualquier droga sin importar la cantidad y solo proceder penalmente en casos donde haya existido inteligencia e investigación. Eliminación de incentivos para las detenciones por posesión simple en flagrancia, y evaluar la figura de la denuncia anónima por consumo o venta, para así concentrar los esfuerzos en los delitos de alto impacto y dejar de desperdiciar recursos en la detención de pequeños traficantes no violentos y de personas que usan drogas ilícitas.

La ciudad tiene como reto proponer reformas innovadoras y no medidas timoratas como el aumento de gramaje o contrarias a los derechos humanos como los Tribunales de Tratamiento en Adicciones. Una verdadera reforma a las políticas de drogas en la ciudad debe contemplar la despenalización efectiva de la posesión y de la producción para empezar de la cannabis, así como poner una enfoque especial en el comercio y distribución legal de solventes inhalables, alcohol y tabaco el principal problema y peligro de salud al que se enfrentan las juventudes de la ciudad.

Aplicar las actuales normatividades que impulsan la reducción de daños incluidas en la Ley General para la Atención de Sustancias Psicoactivas, así como incluir las reformas propuestas por el informe que hoy se presenta donde incluye, la difusión de información sin estigmas ni prejuicios basadas en evidencia técnica. Tratamiento voluntario que respete los derechos humanos y distinguir entre el uso y uso nocivo, aplicando las metas impuestas por la ley donde se reconoce que la abstención no es el único camino para evitar el uso nocivo o problemático de sustancias psicoactivas. Incluir y fomentar las terapias de sustitución, promover cambiar las penas por trabajo comunitario a los pequeños infractores. Y concentrar la aplicación de la ley a traficantes violentos y actores sociales corruptos.

Referencias

[1] “Los jóvenes son el grupo poblacional que se ha señalado como principal objeto de los mercados de drogas ilícitas a pequeña escala.”

Zamudio Angles Carlos Alberto, 2013, Los jóvenes en el narcomenudeo: el caso de la ciudad de México-, Revista Latinoamericana de Seguridad Ciudadana, Departamento de Asuntos Públicos- FLACSO Sede Ecuador. Ecuador. p111-113

http://revistas.flacsoandes.edu.ec/urvio/article/view/111-123/1092

[2] Reguillo Cruz Rossana, 2011, Juventud en exequias: violencias, precarización y desencanto, Conspiratio, núm. 12, julio agosto 2011, México, pp 62-73

[3] Ver más: Taussig Michel, 1995, Un gigante en convulsiones. El mundo humano como un sistema nervioso en emergencia permanente, Gedisa, Barcelona, España.

[4] Así tituló la revista nexos su edición impresa del mes de diciembre de 2012

http://www.nexos.com.mx/?p=15082

[5] Madrazo Lajous Alejandro, 2014, El impacto de la política de drogas 2006-2012 en la legislación federal, Monitor 7, Programa de Política de Drogas, Centro de Investigación y Docencia Económicas, Región Centro, Aguascalientes, México.

http://ppd.cide.edu/documents/302668/0/Libro%207.pdf

[6] Madrazo Lajous Alejandro, 2014, Los costos constitucionales de la guerra contra las drogas: una primera aproximación (desde México), Seminario 12, Programa de Política de Drogas, Centro de Investigación y Docencia Económicas, Región Centro, Aguascalientes, México. http://ppd.cide.edu/documents/302668/0/Libro%2012.pdf

[7] Garduño Rivera Rafael, Evaluación económica del efecto regional de las droga ilícitas en México, Monitor 6, Programa de Política de Drogas, Centro de Investigación y Docencia Económicas, Región Centro, Aguascalientes, México.

http://ppd.cide.edu/documents/302668/0/Libro%206.pdf

[8] La Encuesta de Usuarios de drogas ilegales señala que: un 66.7% de los usuarios ha sido extorsionado por la policía u otra autoridad.

Zamudio Angles Carlos Alberto, Castillo Ortega Lluvia, 2012, Primera encuesta de usuarios de drogas ilegales en la ciudad de México, Colectivo por una política integral hacia las drogas A.C, México, versión online http://www.cupihd.org/descargas/cupihd_WklOM3y5.pdf

[9] Zamudio Angles Carlos Alberto, Santos Santiago, Asael, 2013, La aplicación de la Ley contra el narcomenudeo: el nuevo reto para las instituciones de seguridad y justicia de la Ciudad de México. Revista del Tribunal Superior de Justicia del Distrito Federal, México. p

[10] En febrero del 2008 Carlos Monsiváis llamó a ver el Narcotráfico más allá “del conteo de cadávereshttp://www.jornada.unam.mx/2008/02/02/index.php?section=cultura&article=a06n1cul

[11] A este respecto encontramos en la cultura popular un fenómeno de apropiación musical y estético como por ejemplo los narco corridos, el ritmo alterado y el gángster-rap.

[12] Reguillo Cruz Rossana, 2011, La narcomáquina y el trabajo de la violencia: Apuntes para su decodificación, Hemispheric Institute, Nueva York, EUA, versión on line

http://hemisphericinstitute.org/hemi/es/e-misferica-82/reguillo

[13] Zamudio Angles, Carlos Alberto, 2010, El Fresa de Iztapalapa, Nexos, México. Versión on –line consultado 15 de junio de 2015 http://www.nexos.com.mx/?p=13949

[14] Si bien algunos grupos de traficantes como el cartel de neza y los narcosatánicos son rastreables desde principios y mediados de los años 90 es a partir de la mitad de la década pasada cuando emerge el El grupo la unión, comprendida por dos facciones Tepito e Insurgentes la cual ha mostrado una tendencia a la violencia espectacular, y suelen controlar la zona de antros y restaurantes de la capital. En sentido contrario la operación de venta al narcomenudeo a nivel barrial fue adaptada y “secuestrada” a las mafias locales por parte de grupos que se dedicaban al tráfico internacional y que ahora buscaban ejercer ganancias de las rentas del mercado local como son: La familia, michoacana, los caballeros templarios, los z, el cártel del golfo, el cartel de Tijuana y grupos afines y antagonistas de los principales operadores sinaloenses de la familia Beltrán Leyva, como La Barbie, La mano con ojos, el cártel del centro, entre otros.

http://revoluciontrespuntocero.com/la-union-el-brazo-del-crimen-organizado-que-alcanzo-a-la-ciudad-de-mexico/

[15] El narcomenudeo constituye una nueva, poderosa y atractiva actividad de comercio ilegal para un creciente sector de la población que, proveniente de los sectores pobres, marginales y de clase media, encuentra en esta actividad una forma inesperada de sociabilidad que les provee de dinero y ocupación. Bautista Cerda Luis Manuel, 2009, El narcomenudeo como principal problema para la administración pública municipal de Ciudad Nezahualcóyotl en materia de seguridad pública, Tesis para obtener título de Licenciado en Derecho, Facultad de Estudios Superiores de Aragón, Universidad Nacional Autónoma de México, México, p 20

Este texto fue presentado a manera de discurso el 21 de agosto del 2015 en el marco de la presentación del Informe del Observatorio de los Derechos Juveniles en su especialidad de política de drogas.