Desviación, drogas y reducción de daños

EL DESVIADO

Por: Juan Carlos Licón

 

En cada sociedad existen determinadas normas y cánones sociales que definen aquello que es considerado como “normal” en un momento dado. Estos valores normativo-morales pueden variar entre los distintos grupos que conforman a la sociedad en cuestión. Sin embargo, existe una esfera estructural generadora de este tipo de valores (status quo) a un nivel mucho más general, y que casi siempre es impuesta por los grupos con más poder dentro del cuerpo social. Dicha esfera, además de juicios meramente morales, se manifiesta casi siempre en las “leyes formalmente aprobadas, mismas que pueden hacerse cumplir por parte del Estado a través de su poder policial (Becker, 2010: 21).”

La persona que se aparta de las normas y los cánones sociales establecidos (ya sean disposiciones legales o no), será etiquetada como alguien “desviado”. “El infractor pasa a ser visto como un tipo de persona especial, como alguien incapaz de vivir según las normas acordadas por el grupo y que no merece confianza. Es considerado un outsider, un marginal (Becker, 2010: 21).” Sin embargo, a nivel estructural, el Estado puede decidir en determinados momentos “realizar un ataque frontal contra un tipo particular de desviación, como el juego, la adicción las drogas, o la homosexualidad (Becker, 2010: 31).”

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Img: Telesur

Analizando políticamente el tema, podemos observar que dicho fenómeno no responde a arbitrariedad alguna, sino que está sujeto a una constante lucha de poder por el status quo. Los valores y normas sobre las cuales éste se cimienta, como ya hemos mencionado, son generalmente impuestos por los grupos con más poder. Sin embargo, no menos es cierto es que este tipo de definiciones morales y normativas no son fijas, sino que forman parte de procesos y luchas constantes dentro del “drama político” que tiene lugar dentro de la sociedad. Podemos afirmar que aún y a pesar de la relevante imposición del status quo por parte de los grupos poderosos (aquellos “cuya posición social les confiere armas y poder para hacerlo están en mejores condiciones de imponer sus reglas. Las distinciones de edad, sexo, etnia y clase están relacionadas con las diferencias de poder, que a su vez explican el grado en que cada uno de esos grupos es capaz de imponer sus reglas a los otros. (Becker, 2010: 36, 37)”), existen también ciertos contrapesos dentro de la sociedad que se presentan también como actores en la arena de la vida política y social.

En el caso del consumo de sustancias psicoactivas, el Estado Mexicano ha generado e impulsado cierta normas y valores morales que terminan por criminalizar a los consumidores, considerando cualquier tipo de consumo como peligroso, marginalizando a dichos sujetos, apartándolos de la sociedad, y restándoles oportunidades de vida. En lo que respecta al Estado de Chihuahua, según datos de los Centros de Integración Juvenil, la región norcentral del país, misma de la cual la entidad forma parte, ocupa el segundo lugar de las siete que existen en la República en el consumo de drogas, destacando Ciudad Juárez entre las ciudades de mayor consumo en el país, como Tijuana, Quintan Roo, entre otras. Entre las sustancias ilegales que se consumen en la entidad predomina la mariguana y heroína[1]. Así mismo, no obstante los datos anteriores hace menos de un lustro se ha ido generando una alarma por el incremento de consumo de metanfetaminas, especialmente en población adolecente.[2] Es importante mencionar que los consumidores de heroína son de las poblaciones más vulnerables y marginalizadas dentro de todo el universo de consumidores de drogas en general, ya que generalmente pertencen a estratos socioeconómicos bajos, y se ven constantemente expuestos a enfermedades como el VIH, o la hepatítis por falta de higiene al momento de la inyección, así como a ser presa fácil de los cuerpos policiacos y del sistema de justicia penal y carcelario.

Soldiers arrive for a change of guard at Ciudad Juarez March 1, 2010. Mexican drug lord Vicente Carrillo Fuentes, the long-time head of the Juarez cartel over the border from El Paso, Texas, is fending off a virulent offensive by Mexico's most wanted trafficker Joaquin "Shorty" Guzman for control of Ciudad Juarez, turning the city into one of the world's most dangerous places. REUTERS/Alejandro Bringas (MEXICO - Tags: MILITARY POLITICS CRIME LAW) - RTR2B40O
Img: REUTERS/Alejandro Bringas

Es ese contexto, hace relativamente poco se han realizado esfuerzos por parte de organizaciones de la sociedad civil para cambiar la perspectiva con la cual tratar el fenómenos social del consumo de sustancias psicoactivas, para en la medida de lo posible desmarginalizar a los consumidores, privilegiando una perspectiva de salud, de derechos humanos, y de reducción de riesgos y daños asociados al consumo. Este tipo de organizaciones trabajan para generar un contrapeso político hacia la moral represiva y persecutoria que el Estado Mexicano ha tenido para con este tipo de poblaciones.

En Ciudad Juárez, Chihuahua, Programa Compañeros, A.C., una organización que nace en 1986, ha trabajado de forma constante la intervención en esferas de sufrimiento social por medio de la implementación de proyectos dirigidos a poblaciones asociadas a la adicción a drogas inyectadas, VIH/SIDA, y violencia. Por medio de estos programas, se ha logrado primeramente salvar vidas; la participación comunitaria de los individuos que se ven afectados en los núcleos sociales por los problemas ya mencionados; y manteniendo una constante comunicación entre los órdenes de gobierno, para tratar de incidir en las políticas pública[3].

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Por mencionar a nivel nacional otros ejemplos de estas organizaciones, podemos citar al Centro Cáritas de Formación para la Atención de las Farmacodependencias y Situaciones Críticas Asociadas A.C., a Espolea, al Colectivo por una Política Integral hacia las Drogas A.C., a la Red Mexicana de Reducción de Daños en México, Estudiantes por una Política Sensata de Drogas, y a la Sociedad Mexicana de Autoconsumo Responsable y Tolerante (SMART). Esta última organización, es precisamente la que ha causado más revuelo más recientemente a nivel nacional, ya que algunos de sus miembros fueron los que en noviembre de 2015 obtuvieron una sentencia favorable de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, en la cual se otorgó un amparo a dichas personas con la finalidad de permitirles el consumo lúdico y recreativo de la marihuana.

Con los anteriores ejemplos podemos observar que por medio del trabajo de las ONGs, es posible que la sociedad civil participe en el drama y las dinámicas sociales como emprendedora y generadora de valores morales y políticos, y como consecuencia de ello, influir en los discursos hegemónicos, como lo representa en este caso la política prohibicionista que marginaliza y excluye a las poblaciones consumidoras de sustancias psicoactivas. Así, desde la trinchera de las letras, reconocemos, y nos posicionamos a favor de este tipo de esfuerzos en los que se trata de genera condiciones más horizontales para el tratamiento del fenómeno social del consumo de drogas ilegales, desde el nivel micro, hasta el macro que se manifiesta en las políticas públicas implementadas por el Estado.

BIBLIOGRAFÍA:

Becker, Howard. (2010). Outsiders. Hacia una sociología de la desviación. Siglo veintiuno editores, Argentina.

RECURSOS ELECTRÓNICOS:

http://eldiariodechihuahua.mx/El_Estado/2014-01-17/Chihuahua-está–en-segunda-zona–nacional-que-más–drogas-consume/e1b4c7e217a7edb4e5040321148e0357

http://www.chihuahuaexpres.com.mx/2016/03/11/chihuahua-lidera-consumo-de-marihuana-y-metanfetaminas-en-menores/

 

http://www.programacompaneros.org/

[1] http://eldiariodechihuahua.mx/El_Estado/2014-01-17/Chihuahua-está–en-segunda-zona–nacional-que-más–drogas-consume/e1b4c7e217a7edb4e5040321148e0357

[2] http://www.chihuahuaexpres.com.mx/2016/03/11/chihuahua-lidera-consumo-de-marihuana-y-metanfetaminas-en-menores/

[3] http://www.programacompaneros.org/

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